Semanario REGION®

Del 14 al 20 de Agosto de 2015 - Año 25 - Nº 1.190 - R.N.P.I. Nº 359581

Nuestras pequeñas historias

Construir es mejor que reconstruir. Parece un juego de palabras, pero no lo es. Tampoco es una referencia a la utilización de ladrillos, aunque algunas personas construyen y reconstruyen con palabras y otras lo hacen con el noble pan de barro horneado.

Alguna vez leí esta frase: Ninguno de los copos de nieve de un alud se siente responsable.

El autor habría querido precisar que de alguna manera en hechos que son como derrumbes por sus consecuencias, todos miran a su alrededor buscando responsables, cuando en sus debidas proporciones, cada uno de los componentes que participaron de ese acontecimiento lo serían.

Hay quienes dicen, las cosas suceden. Y es así, acontecen sorprendiéndonos muchas veces. Tal vez prevenirlas sería como ensayar una obra de teatro, que aunque en el día del estreno los actores olvidaran parte de la letra a decir, al menos el escenario, participar con el resto del elenco y el vestuario a usar, no les resultarían extraños. Algo se recordará de las pruebas previas a las funciones, que les permitirá continuar.

La vida no tiene eterna prolongación como para ensayarla en su total derrotero, pero hay pasajes de la misma que pueden repetirse y permitiría desarrollar algunos mecanismos para disfrutar ciertas y prolongadas etapas y evitar tal vez sufrir inútilmente en otras.

Asimismo hay hechos en los cuales podríamos tener cierto control y otros en los que no. Por ejemplo, haciendo zapping sobre todo aquello que nos quieren imponer como si eso fuera lo imperdible o necesario cuando sólo se buscan conductas de adhesión a personajes o a situaciones poco emulables y que únicamente por la tediosa repetición, se fijan en nuestra mente como normales.

Apuntemos ¡cuántos esfuerzos se pierden, cuando las expectativas puestas en los resultados buscados, fracasan por malas decisiones personales, o derivadas e inconsultas, tomadas por otros y que igualmente las afectan!

Muchos resultados son adversos para el conjunto de la sociedad cuando, los trabajos en equipo, en función de mejorar o atender a la calidad de vida de todos, no se hacen debidamente porque se aplica esa lamentable ley del menor esfuerzo. Tampoco se suma, y se nivela para abajo, cuando los trabajos en cadena mal hechos, hacen un indeseado efecto dominó: esto no lo hago porque le corresponde a otro, y así el trámite no se termina, el ladrón se escapa o el paciente en la camilla se muere.

¡Cuántas energías se malogran cuando los vaivenes de la política hacen que inconsideradas medidas interfieran en el accionar de numerosos ciudadanos! A los responsables de las mismas ¿cuál es el juicio de residencia que les correspondería pasar cuando dejan sus funciones?

Deberíamos establecer una línea de conducta que nos permita ser firmes a todo aquello que de alguna manera intente deteriorar nuestra escala de valores, haciendo caso omiso a las promociones de vidas que nada tienen que ver con nuestras realidades del día a día.

Es necesario que nuevos proyectos generen esa inevitable alianza de estudio y trabajo, que ya no debemos eludir, para así cimentar y no reciclar, un verdadero y deseado futuro de estables andariveles.

No es mirando al techo que nuestros problemas se arreglarán, sino ingresando como protagonistas en todas y cada una de nuestras pequeñas historias. Sólo mejorando la cotidianidad en las tareas que realizamos o que ayudamos a que otros realicen, lograremos positivos entornos afines para generar círculos concéntricos, que por su imitación, nos ayudarían a todos.

Elizabeth Tuma

@elituma

 


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